Con una emotiva ceremonia realizada en la Casa de la Cultura, la Municipalidad de Laja despidió a quien durante 33 años ejerció como notario y conservador de Bienes Raíces de la comuna. La jornada reunió a autoridades, familiares, colegas y representantes de la comunidad.
Con sentimientos de gratitud y afecto, Laja despidió oficialmente a don Juan Antonio Puga Lozano, quien culmina una extensa etapa profesional vinculada estrechamente a la vida de la comuna.
La ceremonia, encabezada por el alcalde Vladimir Fica Toledo, contó con la presencia de familiares, colegas y personas que compartieron con él distintos momentos de su vida profesional.
Una trayectoria ligada a Laja
Don Juan Antonio Puga Lozano llegó a Laja en 1993, iniciando desde entonces un vínculo profesional y humano con la comuna. Durante su permanencia ejerció como Notario y Conservador de Bienes Raíces, desarrollando una labor marcada por la responsabilidad y el servicio. Su oficina fue durante décadas un lugar por el que pasaron distintas generaciones de familias lajinas, acompañando importantes momentos de su vida civil y patrimonial.
Durante la ceremonia, el alcalde Vladimir Fica destacó el compromiso y dedicación demostrados por don Juan Antonio, así como la huella que deja entre quienes compartieron con él en el ejercicio de su profesión.
“Estamos acá en nuestra Casa de la Cultura, haciendo un reconocimiento a una persona que le dedicó 33 años de su vida al servicio público, como notario y conservador de Bienes Raíces. Agradecemos a don Juan Antonio Puga por los años que estuvo con nosotros, por el cariño, el esfuerzo y la dedicación que le entregó a su trabajo”, señaló el jefe comunal.
Nuestro Alcalde Vladimir Fica también puso en valor el aporte que realizó a quienes se formaron y trabajaron junto a él, destacando que su experiencia fue también una fuente de inspiración para nuevas generaciones.
“Don Juan Antonio es una persona que se va, pero deja un tremendo legado a sus colegas. También sembró una semilla que llegó hasta otros lugares de Chile, como una profesional que trabajó con él y que hoy es notaria en Lonquimay. Ese es el trabajo que inspira”, agregó.
El reconocimiento de su familia
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la intervención de uno de sus hijos, quien habló en representación de los tres hermanos presentes en la ceremonia y compartió unas palabras en nombre de la familia.
El momento dio paso a una despedida marcada por la cercanía y la emoción, especialmente cuando el propio Juan Antonio Puga tomó la palabra para agradecer el homenaje.
“Yo agradezco, primero que nada, que me hayan soportado por 33 años”, señaló con humor y emoción, para luego referirse a la dificultad de encontrar palabras para expresar lo que estaba sintiendo.
“Cuando uno guarda silencio es por la gratitud inmensa que se siente y que a veces las palabras no pueden expresar. Creo que eso es lo que siento en estos momentos, una gratitud inmensa y me faltan las palabras para expresarlo”, expresó.
Finalmente, agradeció al alcalde Vladimir Fica y a quienes participaron de la ceremonia, en un momento que reflejó el significado personal de la jornada.
La actividad concluyó como un reconocimiento a una vida profesional estrechamente vinculada a Laja, pero también a los vínculos y afectos construidos con colegas, familias y distintas generaciones que fueron parte de su camino.
Con el cierre de esta etapa, don Juan Antonio Puga inicia ahora un nuevo capítulo, dejando el recuerdo de su paso por Laja y una huella que trasciende el ámbito estrictamente profesional.
Un dato que también forma parte de la historia de estos 33 años es que, cuando don Juan Antonio llegó a Laja en 1993, su oficina estaba ubicada en calle Félix Eicher, justamente frente a la Iglesia Cristo Rey. Y desde mayo de 1997, la notaría pasó a funcionar en calle Balmaceda, convirtiéndose durante todos estos años en un lugar por donde pasaron generaciones de familias lajinas.












