EXITOSO TALABARTERO QUIERE DESDE LAJA SEGUIR CON SU OFICIO

Laja, es conocida como una comuna industrial, pero se mantienen oficios y tradiciones de nuestro campo, y uno de estos es la talabartería que llega de la mano de un hombre nacido y criado en esta tierra entre los ríos laja y bio bío, Samuel Parada Cid quien hace más de veinte años decide abandonar su terruño y dedicarse a la mueblería en otra ciudad, pero por esas cosas de la vida en la comuna en que estaba residiendo
ve que el negocio de la talabartería era muy productivo y requerido, llenándose de valentía y desplegando todas sus ganas y energías decide incursionar en el rubro de trabajar el cuero, sin mayores conocimientos, solo confiando en la habilidad de sus manos y la creatividad que había demostrado trabajando la madera. Los primeros artículos que sus manos fabrican son cinturones, con los cuales tiene gran éxito y vende con relativa facilidad, de estos pasa entonces a las monturas, riendas y otros aperos huasos, entra a dominar este verdadero arte y se dedica de lleno, como una manera de ganarse la vida.

Radicado en Parral, años atrás, decide  buscar una vitrina más creativa para exhibir y vender, se instala  a orillas de la carretera 5 Sur con un pequeño local donde produce y vende, además comienza a fabricar calzado, las típicas botas huasas. En este lugar donde está ocho años, tiene mucho éxito, se hace rápidamente conocido por transportistas, microbuseros y por quienes transitaban  por el lugar, quienes dan a conocer su nombre; los pedidos llegan de diferentes lugares.

Hoy está de vuelta en su tierra y quiere dar a conocer este verdadero arte como dice él de trabajar los diferentes tipos de cueros para fabricar aperos y monturas, es el primer talabartero Lajino.

En esta época del año trabaja y produce afanosamente para las ventas que desde agosto se incrementan notoriamente por las fiestas patrias y las diversas actividades huasas, como rodeos, movimientos de riendas y fiestas costumbristas.

Parada Cid es una agradecido de la vida, a podido salir adelante y educar a sus hijos, viviendo de esto que le reporta satisfacciones, también más allá  de lo económico, cuando ve una de sus monturas utilizadas ya sea en faenas agrícolas como en una fiesta huasa.

Lamenta sí, no haber tenido apoyo ni ayuda de nadie, ahora quiere instalarse de buena forma con un local en laja, fabricar acá, poder enseñar a otros y si se puede dar trabajos, poder postular a las ayudas que diferentes organismos del estado disponen para microempresarios o emprendedores. En Laja ya ha tomado contacto con la oficina de fomento productivo, desde donde lo guiaran en su emprendimiento.

Por lo pronto estará este sábado 13 en la Fiesta de la Vendimia, que se realiza en el camping Los Martínez, exhibiendo sus productos   y mostrando como se trabaja el cuero.

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