Alumnos de escuela Amanda Labarca tuvieron primer acercamiento con la equinoterapia

En culturas como la Celta era habitual regalar un caballo a los deudos, tras la muerte de un ser querido. Según la creencia popular, el caballo era mensajero entre los dos mundos y ayudaba a mitigar los efectos emocionales de la ausencia.

Como la Celta, muchas culturas alrededor del mundo también conocieron la importancia de los equinos, no solo como fuerza de trabajo, transporte o como un arma de guerra, sino que entendieron que poseían cualidades únicas para el cambio en los estados anímicos de las personas.

Ya en la era moderna, las terapias con equinos se han hecho muy populares en todo el mundo, debido al sinnúmero de estudios en personas con dificultades motrices, que concluyen que el movimiento del caballo es fundamental, ya que genera sensaciones muy parecidas a las que sentimos los humanos al caminar, por lo que el paciente vuelve a familiarizarse con este movimiento.

Laja, hoy se erige como una de las comunas pioneras en la Región del Biobío y en el país en poner a disposición de estudiantes de una de sus escuelas todos los elementos necesarios, y sin costo alguno, para que puedan acceder a este tipo de trabajos, situación lograda a través de una sumatoria de voluntades y gestiones, apoyadas desde un comienzo por el municipio y que espera extenderse y mantenerse en el tiempo.

Silvia Fuentes, del sector Santa Elena, y madre de Jorge, uno de los beneficiarios de la novedosa iniciativa, valoró la posibilidad.

“Me entere por los profesionales (kinesiólogo y terapeuta del CCR), quienes nos invitaron a participar de este grupo de equinoterapia (…) Cuando mi hijo estaba en la Teletón hablaban de este tipo de terapias, así que ya tenía cierto grado de conocimiento, aunque nunca lo habíamos practicado (…) Nosotros tenemos caballos y tratábamos de subirlo, pero no hay como estar con gente especializada como los jóvenes. Yo sé las clases de equinoterapia particulares son muy caras; que sea gratis, imagínese, para nosotros es muy bueno”, puntualizó la mujer.

Aníbal Mella, kinesiólogo, encargado del Centro Comunitario de Rehabilitación, indicó que “esto partió por iniciativa con Jorge, nuestro terapeuta, hace dos años atrás. A través de una organización de la comuna de Paine tomamos el curso y hoy tenemos la certificación de equinoterapeuta, que nos habilita para realizarla a nivel básico (…) Existe un alto compromiso de cada uno de los profesionales. Don Pedro Sanzana se consigue los caballos, hizo el nexo con los vecinos del sector Las Toscas y acá estamos”.

Agregó que “la idea es salir un poco de lo habitual, considerando el entorno privilegiado que tiene Laja”.

Lorena Carvajal, docente encargada de la escuela Amanda Labarca, cuyos alumnos serán los principales beneficiados, señaló que se trata de una oportunidad única.

“Para nosotros es un recurso que es soñado y anhelado desde hace mucho tiempo. Nuestros niños siempre necesitan alternativas de educación diferentes (…) Este tipo de actividades externas, en donde incorporan nuevos conocimientos es de suma importancia. Acá en Las Toscas hay una disposición admirable; que sea todo gratis y que la gente ponga sus recursos a disposición de la comunidad nos pone muy felices y nos emociona. Por eso es muy bueno que se haga un trabajo conjunto y existan estas redes de apoyo entre varios organismos como en este caso el CCR”, dijo la docente.

Las personas que pueden verse beneficiadas por la equinoterapia son aquellas que sufren de espina bífida, esclerosis múltiple, distrofia muscular, ceguera, sordera, entre una serie de afecciones que la literatura médica ha comprobado mejoran de manera ostensible luego de las terapias.

 

 

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